Hay jornadas de radio en las que lo importante parece estar en el número de contactos.
Y hay otras en las que, cuando recoges la antena y guardas el equipo, te das cuenta de que lo verdaderamente importante ha sido el camino.
Este domingo, dentro del proyecto “183 municipios, una provincia y un objetivo: llevar la España rural a las ondas”, tocó recorrer tres lugares cargados de historia: Calatañazor, Berlanga de Duero y Retortillo de Soria.
Tres municipios, tres activaciones y tres buenas razones para recordar que Soria tiene mucho que contar.
Calatañazor: donde Almanzor perdió el tambor
La primera parada fue Calatañazor, uno de esos pueblos en los que parece que el tiempo ha decidido tomarse las cosas con calma.
Sus calles empedradas, las casas de arquitectura tradicional y la silueta del castillo forman uno de los conjuntos más reconocibles de la provincia.

Y, por supuesto, está la famosa frase:
“En Calatañazor perdió Almanzor el tambor”.
La tradición sitúa aquí una derrota del caudillo Almanzor. Sin embargo, conviene separar la leyenda de la historia, porque los historiadores no consideran probado que aquella batalla sucediera tal como se ha contado durante siglos.
Sea historia o leyenda, el tambor sigue sonando.
Esta vez no entre ejércitos, sino a través de una antena y una emisora, llevando el nombre de Calatañazor a todos los que respondieron a la llamada.
Berlanga de Duero: un lagarto con muchos kilómetros
La siguiente parada fue Berlanga de Duero, una localidad dominada por la imponente silueta de su castillo y con un patrimonio que obliga a detenerse y mirar con calma.

En su colegiata se conserva uno de los vecinos más famosos —y menos habladores— de Berlanga: el conocido “lagarto” de Fray Tomás. Se trata de un caimán relacionado con Fray Tomás de Berlanga, religioso nacido en la localidad, obispo de Panamá y descubridor accidental de las islas Galápagos para la navegación europea.
No sabemos si aquel caimán habría respondido a un CQ, pero desde luego hizo muchos más kilómetros que buena parte de nosotros.
Mientras montaba la estación pensaba precisamente en eso: hace siglos los viajeros llevaban historias de unos continentes a otros; hoy la radio permite que el nombre de un pequeño municipio soriano viaje cientos o miles de kilómetros en unos segundos.
Cambian las herramientas, pero las ganas de comunicarnos siguen siendo las mismas.
Retortillo de Soria: puertas que todavía cuentan historias
La última activación de la jornada tuvo lugar en Retortillo de Soria.
De su antiguo recinto amurallado todavía se conservan dos puertas. Entre ellas destaca el Arco de Sollera, una entrada que durante siglos vio pasar vecinos, comerciantes, viajeros y seguramente más de una historia que nunca llegó a escribirse.

Esta vez, quien cruzó sus alrededores fue un radioaficionado cargado con antenas, cables, batería y esa colección de cosas que siempre parece pesar más cuando llega el momento de recoger.
Retortillo fue el cierre perfecto para una jornada que volvió a demostrar que cada municipio tiene algo especial esperando a ser descubierto.
Tres pueblos que volvieron a viajar
Calatañazor, Berlanga de Duero y Retortillo de Soria ya han tenido su momento en las ondas.
Pero estas activaciones no serían posibles sin quienes estáis al otro lado: los que escucháis, respondéis, repetís una llamada cuando las condiciones no acompañan y tenéis paciencia cuando la propagación decide ponerse juguetona.
Cada contacto ayuda a que el nombre de estos pueblos viaje un poco más lejos.
El proyecto continúa porque todavía quedan muchos municipios, muchos kilómetros y muchas historias que sacar al aire.
¿Conocéis alguno de estos tres lugares? ¿Qué recuerdo, leyenda o rincón recomendaríais a quien los visite?
Seguimos recorriendo Soria.
Seguimos llevando la España rural a las ondas.
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